ALIMENTAR EL FUEGO PARA VER EL UNIVERSO EN SUEÑOS

En los tres últimos meses del año 2019, viví circunstancias que alteraron mi vida emocional. Sufrí un intento de asesinato que fue planificado metódica y despiadadamente. El móvil, lo analicé con cuidado,  fue pasional.  Le desperté odio a mi asesino camuflado.
El odio es implacable,  incontrolable e invisible.Muy parecido al amor en sus estallidos.
Luego de recibir heridas lacerantes, me arrastré hasta un lugar solitario para autosanarme. 
El árbol de mi espíritu, hijo del espíritu grande, me cobijó bajo sus ramas. 
Pasaron los meses, crucé dos veces el océano. En la primera de ellas, cuando la posibilidad de una emboscada, estaba en una fase de logística de atentado,  estudié física cuántica en Barcelona, con los maestros más grandes. 
Nadie advertía, sin embargo, que así como pasaba en mi alma, la luz de la vida en el mundo se apagaba.
El segundo de los viajes fue en diciembre y el atentado se había consumado. 
Mi reclusión y terapia fueron voluntarias y activas. Al cabo de dos meses estaba recuperada.
Sin embargo, reconocía en mi, las secuelas del dolor. Una llama que siempre ardía en mi corazón se apagó y me formulaba preguntas: 
Quería saber, ¿Escucharé los blues de Chris Bell para soñar cuando vuele al más allá?  ¿Volveré a correr por la playa y mirar el mar con mi padre?
Cuando me restablecí apareció la pandemia mundial. Y entonces, cuando la única opción fue una nueva reclusión, esta vez social y global,  para evitar la infección, planifiqué una rutina de yoga, meditación, lectura y estudio de idiomas. 
El Viernes Santo, día 10 de abril de 2020, de madrugada desperté. Abrí los ojos en la oscuridad. Los cerré nuevamente y allí apareció el Universo con todas sus estrellas lejanas, cercanas y brillantes.
No era un sueño. Era una visión interna intensa e indubitable. Volví a abrir y cerrar los ojos y allí continuaba el extenso, vasto y silencioso universo como transparente espejo del todo y de la nada. 
La puerta estaba abierta. Algo enorme latía atrás de ese telón salpicado.Dije tres veces la palabra gracias. 
Inmediatamente supe que la visión del Universo estaba conectada con el restablecimiento de mi fuego.  
Siempre, desde que tengo memoria, sentí en el centro del pecho un movimiento.
Preguntaba de niña:
_ ¿Qué tengo aquí que siento que me quema y que se mueve? llevando mi mano al centro del pecho. 
_Es el corazón, me decían...
Mi madre interpretaba que era el entusiasmo de los pocos años.  Yo lo visualizaba como una llama. Y todo lo que hacía y lograba era la proyección de ese fuego. Entendí que a muchos los ahogaba y por eso intentaron tantas veces sofocarlo. Pero la llama era como una heroína de comics que luchaba y resucitaba.
En un momento de mi vida sentí que nada ni nadie podría apagarla. 
Mi omnipotencia me desconectó del alimento sagrado.   Me tendió una trampa el asesino camuflado Me atacó con toda la intención de *des cielarme.  Quedaron cenizas. Con espíritu inquebrantable, con el propósito firme de hacer de mi mente el conductor del carro, como Arjuna en su épica batalla,  de esas cenizas surgió una chispa, de la chispa la llama,  de la llama el fuego,  del fuego la luz que me dio la visión del Universo inmenso. Supe que estaba salvada. 

*Existen diversos significados vinculados al concepto cielo , que procede del latin caelum . Uno de los usos más habituales del término refiere a la atmófera, a la esfera, que aparenta ser azul y que rodea a la Tierra y al espacio donde se sitúan el sol, las estrellas, los planetas y los satélites.
Des- cielar, es referencia de quitar el cielo. Enterrar, echar tierra sobre el fuego cósmico de un alma. 

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